Barcelona Cultura

Pintura

La colección de pintura del monasterio incluye la pintura mural, que podemos contemplar en torno al claustro y en la capilla de San Miguel, así como en fragmentos traspasados que se conservan en la sala capitular y en la abadía. No obstante, la colección consta mayoritariamente de pinturas sobre tabla y sobre tela, con un abanico cronológico que abarca del siglo xiv al siglo xx y piezas de procedencia catalana, castellana, italiana y flamenca. El conjunto es una muestra unitaria y representativa del patrimonio y la historia del monasterio, y está constituido por piezas de temática religiosa y relacionadas con los distintos períodos históricos y artísticos del cenobio. 

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Destacan las pinturas de época medieval, como las pinturas murales de la capilla de San Miguel. Es también considerable el número de piezas provenientes de los Países Bajos, que llegaron al monasterio a través de las religiosas castellanas que habitaron en él a comienzos del siglo xvi. Se cuentan tanto tablas como los denominados retablos facticios, directamente vinculados con el culto personal e íntimo de estas religiosas. De este período también destaca una epifanía de terracota vidriada, procedente del taller florentino de Andrea della Robbia, que constituye la pieza central de un falso tríptico.

Asimismo, resultan interesantes las dos pinturas de Josep Llimona, una de las cuales se puede contemplar en la iglesia, y las de Josep Maria Tamburini, encargadas por sor Eulària Anzizu, que son representativas del movimiento de la Renaixença imperante en su momento y que se impuso en el monasterio mediante esta religiosa.