Barcelona Cultura

Cerámica

La colección de cerámica del monasterio ejemplifica con bastante detalle la existencia diaria de la comunidad de religiosas, con una cronología que abarca desde el siglo xiii, antes de la fundación del monasterio, hasta el siglo xx.

La colección consta de una gran cantidad de cerámica de bóveda que rellenaba las enjutas de la sala capitular, como picheles, botijos, cántaros, jarras y aceiteras defectuosos, adquiridos al por mayor para este fin. Junto con estas tipologías de bóveda, el monasterio cuenta con una numerosa colección de piezas cerámicas que constituían la vajilla de mesa de las monjas y entre las que destacan especialmente aquellas hechas por encargo de la comunidad a centros catalanes, sobre todo barceloneses. Escudillas y platos de distintos tamaños, hechos de loza blanca, presentan una decoración en azul específica para el monasterio. En estas piezas se puede ver, de forma mayoritaria, el escudo del monasterio de Pedralbes en la parte central, a veces rodeado de círculos concéntricos. También se conservan piezas en las que aparece la letra A como símbolo de Ave María, así como ejemplares con nombres de estancias o el nombre de alguna de las religiosas que las habitaban.

 

ceràmica
ceràmica
ceràmica
ceràmica
ceràmica
ceràmica
ceràmica

Enriquecen la vajilla propia del monasterio otros objetos encargados a distintos alfareros, a quienes se adquirían piezas de cerámica común para la cocina —ollas, jarrones, saleros, aceiteras, aguamaniles, morteros...—, piezas de loza esmaltada en blanco, decorada en azul o verde o con reflejos metálicos, o bien objetos de cerámica oxidada. Completan esta colección común los grandes recipientes de barro vidriado destinados a contener aceite, grano y vino.

Como objetos más significativos de la colección, aparte de las piezas de vajilla que pueden verse en distintos espacios del museo, destacan un recipiente para jarabe de cerámica verde oxidada —como ejemplo de nueva forma dentro del repertorio establecido para la producción barcelonesa de cerámica común de la Baja Edad Media—, los tarros de farmacia en verde y manganeso del siglo xiv o las meleras de Manises del siglo xviii.

Aparte de esta cerámica, en el monasterio también se conservan piezas de importación de centros de origen chino y producciones de Manises, Ribesalbes o la cartuja de Sevilla, así como inglesas e italianas.